Artículo originalmente publicado el 1 de marzo de 2000 en QuintaDimension.com
El Prisionero, una serie de culto
por Magui Maslach
A mediados de la década del ´60 comienzan a
aparecer en las pantallas las series de espías.
Luego de la caída de los Western todos se deleitaban viendo los
éxitos cinematográficos de James Bond o en la pantalla chica
Los Vengadores, El Santo y Secret Spy (Espía Secreto) una
serie inglesa de espías que explotaba el éxito del 007 y era
interpretada por Patrick MacGoohan; pero el actor estaba
descontento con las limitaciones creativas a las que le sometía
su papel por lo que decidió renunciar. Lew Grade, el productor
de Secret Spy, le propuso realizar una serie mas de su gusto cosa
que MacGoohan acepto.
Patrick MacGoohan intentó construir una obra
que enfocara el esfuerzo que cada uno de nosotros hace para
conseguir la libertad, para aprender a rebelarnos; Trató de
mostrarnos que somos nosotros los que permitimos que controlen
nuestras vidas y que otros influyan en nuestras decisiones y
acciones.
Pero a través de la serie vemos que no podemos rebelarnos contra
una sociedad al punto de destruirla, como tampoco obligar a otros
a pensar lo mismo que nosotros, aunque nuestra lucha tenga razón
de ser. Lo que nos muestra la serie de MacGoohan es un forcejeo
interno, una creación claustrofóbica en donde estamos
absolutamente solos luchando contra los molinos de viento.
En 1967 nace, en ese contexto, El Prisionero;
una serie incomprensible por la gran mayoría de los televidentes
para los que fue originalmente emitida, posteriormente convertida
en fuente de influencia de muchos creadores televisivos y hoy
serie de culto por excelencia (a tal punto que se sabe que hay
varios proyectos para reflotarla, entre ellos el del director
Simon West que estaría por filmar una película sobre la serie
con apoyo de la Universal).
El Prisionero estaba limitado en un principio a 7 episodios que
se prolongaron, por expreso pedido de Lew Grade, ya que
necesitaba algo más para poder vendérselo a la cadena
norteamericana CBS.
Así en la serie vemos a Patrick MacGoohan
aparentemente un agente del gobierno británico presentando, sin
razón conocida, su renuncia. Al llegar a su casa el ex agente es
narcotizado y secuestrado. Cuando se despierta se encuentra con
que esta en La Villa (The Village), una especie de
balneario, habitada por hombres y mujeres aparentemente felices.
Pero no todo es lo que parece y ya desde el primer capitulo
comienzan los problemas que se extenderán a lo largo de la serie.
Fundamentalmente el descubrimiento de que la Villa no es otra
cosa que una suerte de sofisticada cárcel para prisioneros.
Vale aclarar, en primer lugar, que todos los
habitantes de La Villa en vez de responder a un nombre responden
a un numero (MacGoohan es el numero 6); Ninguno de los que viven
en La Villa (que no se sabe en que lugar geográfico esta) pueden
abandonarla, ya que si lo intentan son perseguidos por Rover
(una suerte de policía cibernético con forma de globo). La
Villa esta dirigida por el numero 2 (quien curiosamente cambia en
todos los capítulos y aparentemente responde a las ordenes del
desconocido numero 1) quien necesita sacarle cierta "información"
al numero 6, para lo cual idea montones de planes a lo largo de
los 17 capítulos.
Un capítulo aparte merece el Rover (explorador)
el curioso mecanismo para controlar la seguridad y las fugas de
La Villa. En un principio Rover iba a ser un robot anfibio
más "tradicional", pero al momento de filmar el primer
episodio no funcionaron los flotadores y quedó hundido dentro
del agua. Esto hizo que MacGoohan y los productores se reunieran
para solucionar el problema. Casualmente pasaba volando por allí
un Globo meteorológico... y rápidamente lo adoptaron como Rover.
Mas allá de lo azaroso, esta elección fue uno de los puntos más
brillantes de la serie. Principalmente porque a la insidiosa
presencia de cualquier guardia se agrega lo inextricable de un globo.
Rover es un guardia tan inexplicable como infalible.
Durante los 17 episodios se usaron cerca de 6.000 de estos globos
(eran muy frágiles) que según el efecto que se quería dar,
eran inflados con diferentes materiales (helio, oxigeno o agua).
En cierto punto El Prisionero retoma la idea de
1984 de George Orwell, al menos en su concepto del control que
ejerce el medio sobre el individuo; en ambas obras los
protagonistas son permanentemente vigilados a través de
pantallas u otros medios electrónicos. Ellos saben lo que no
deben hacer para no sufrir el castigo; aunque ellos no ven a su
opresor siguen las reglas prefijadas.
Los episodios del Prisionero se podrían
dividir en tres partes: la primera estaría constituida por los 3
capítulos iniciales, donde La Villa intenta obligar al numero 6,
utilizando los métodos "convencionales", a que
suministre información (nunca quedo del todo claro cual era la
información requerida). Los siguientes 7 episodios formarían la
segunda parte, cuando el numero 6 intenta escapar de la villa y
donde La Villa intenta quebrarlo con técnicas poco ortodoxas (intercambio
de mentes, sueños hipnóticos,...) para conseguir la información.
Finalmente la tercera etapa estaría conformada por los 7 últimos
capítulos donde el ex agente resignado por no poder escapar de
la villa se concentra en frustrar cualquier plan del numero 2.
En cada uno de estos episodios, con una estética
entre futurista y "retro", nos introducimos en el
absurdo cotidiano de la Villa. Un lugar donde cualquier mañana
se puede encontrar algo diferente: tal vez ese día la Villa este
totalmente desierta, tal vez se convierta en una ciudad del oeste
americano o tal vez justo ese día haya elecciones para elegir al
nuevo número 2. En todo caso sabemos que nos encontraremos con
alguna historia cargada de ironía y en definitiva con una mordaz
visión de la sociedad moderna.
El Prisionero es una de las series más
originales e inteligentes que nos ha dado la TV mundial y nos
sirve como una demostración cabal de que en la ciencia ficción
también hay lugar para la reflexión. En El Prisionero palpamos
la lucha del hombre por su libertad, y sentimos la sutil desazón
del numero 6 cuando se da cuenta de que nunca la hallará. Como
alguna vez dijo Patrick MacGoohan "Tu Villa puede ser
diferente a la Villa de otras personas, pero todos somos
prisioneros".
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